Así definiría yo a Leon Logothetis, un tipo que trabajaba como broker en New York y que un buen día se cansó de la vida que llevaba y decidió empezar una nueva. Dejó su trabajo, se compró un par de zapatillas y se puso a atravesar Estados Unidos de costa a costa. Hasta aquí nada de extraordinario, quizás poco convencional, pero nada más. Pero cuando uno descubre que lo hizo gastando sólo 5 dólares al día y que para el resto de los gastos se ponía en manos de la generosidad y la caridad de la gente, pues ya empieza a pensar que es un tipo especial.
No es un tema nuevo, aunque puede que ahora esté un poco más de actualidad por las memorias de Arantxa Sánchez Vicario, que los padres, sea para bien o para mal, sean las personas más influyentes en los inicios de las vidas de los deportistas de élite y en muchos casos incluso a lo largo de sus carreras. El deportista adolescente necesita modelos tangibles. Su autoestima depende de la estima de los padres, y cuando ese ideal se desmorona, el deportista se puede hacer mucho daño a sí mismo inconscientemente.
En el mundo del deporte de élite, y sobre todo en el fútbol, no es muy común el escuchar palabras como amor, perdón, respeto, afecto, y mucho menos escuchar una afirmación como “el futbolista mejora cuando se siente querido y perdonado”. Si uno no supiera quien es el que lo ha dicho, podría pensar que es uno que está un poco desfasado y que con esa mentalidad no irá a ninguna parte. Pero resulta que es Marcelo Bielsa el que habla de estas cosas en sus charlas y conferencias. El entrenador argentino entrena actualmente al Athletic Club de Bilbao, y goza de un gran respeto y prestigio a nivel mundial.
Una concepto, un pensamiento, una forma de vivir que no ha estado muy de moda en las últimas décadas, en las cuales ha imperado el “Compro, tengo, luego existo”. Esta frase es sin embargo el título de un libro que habla de una nueva tendencia llamada "consumo colaborativo". Sus autores, Rachel Botsman y Roo Rogers explican en él que el principio fundamental de esta nueva tendencia es “que los individuos cooperarán en aras del bien común”.
Me encanta leer artículos como éste y ver que hay gente que está ayudando a cambiar y a mejorar la sociedad. Me refiero a los Scouts, los cuales ofrecen alternativas a un estilo de vida basado en el consumismo y en el egoísmo.
Para quien no haya jugado nunca delante de miles de personas es difícil de entender determinadas cosas y ciertos comportamientos. Demasiada tensión acumulada y una enorme presión del entorno provocan que no siempre se pueda mantener la calma y haya veces que los nervios y los impulsos puedan con la cabeza. No es que haya que disculpar esos gestos y comportamientos, es más hay que castigarlos y sancionarlos, sobre todo si son reincidentes, pero sí creo que también vale la pena el dar otra oportunidad y ayudar a esa persona cuando está arrepentida y cuando pide públicamente disculpas. Si el arrepentimiento y las disculpas son honestas y vienen desde el corazón, son un gran acto de humildad y honran a esa persona.
Acabo de leer el libro,“The Power of full Engagement”, del conocido y prestigioso psicólogo Jim Loehr , co-fundador del “Human Performance Institute”, y de Tony Schwartz en el cual cuentan que gestionar la energía y no el tiempo es la clave para que el alto rendimiento, así como la salud, la felicidad y el equilibrio en la vida sean duraderos.
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