Cuando un año termina normalmente se echa la vista atrás y se hace balance de lo que ha pasado. A veces hay años en los que no pasan cosas extraordinarias y que son relativamente tranquilos. Pero para mí este año no ha sido simplemente un año más. Este año tiene y siempre tendrá un significado especial por todo lo que en él ha acontecido, y si tuviera que resumirlo lo haría con algunos mensajes del extraordinario libro del gran Viktor Frankl: ‘El hombre en busca de sentido’.
Sus conclusiones son muy crudas y de gran profundidad. Personalmente me quedo con algunas de sus reflexiones y afirmaciones:
‘En realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros’.
‘La primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida’.
‘Nadie nos puede arrebatar la libertad interior, es la que confiere a la existencia una intención y un sentido’.
‘Nosotros no inventamos el sentido de nuestra vida, nosotros lo descubrimos’.
‘Ser hombre implica dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo, bien sea para realizar un valor, alcanzar un sentido o encontrar a otro ser humano. Cuanto más se olvida uno de sí mismo – al entregarse a una causa o a una persona amada – más humano se vuelve y más perfecciona sus capacidades’.
‘El amor es el único camino para arribar a lo más profundo de la personalidad de un hombre. Nadie es conocedor de la esencia de otro ser humano si no lo ama’.
‘La preocupación primordial del hombre no es gozar del placer, o evitar el dolor, sino buscarle un sentido a la vida. Y en esas condiciones el hombre está dispuesto hasta a aceptar el sufrimiento, siempre que ese sufrimiento atesore un sentido’.
Y ¿qué tienen que ver estas reflexiones con mi año y con mi vida? Pues todo porque ha terminado un ciclo y ha llegado el momento en el que todo en mi vida tiene un sentido. Mis experiencias personales y profesionales y mis luchas y mis conflictos internos de mis 40 años de vida me han llevado a un estado de serenidad que me ha hecho comprender e interiorizar que el sentido y la esencia de mi vida es que estoy aquí para dar lo mejor de mí mismo a los demás, para entregarme a las causas en las que creo y para compartir con la gente todo lo que la vida me ha regalado. Después de 6 años aislado en medio de las montañas en las cuales como dice Viktor Frankl sólo he poseído la ‘existencia desnuda’, ha llegado el momento de hacer todo éso. Ha llegado el momento de aceptar mi responsabilidad, cumplir con mi obligación y dar lo mejor para intentar cambiar el mundo en la medida que pueda. He comprendido la cosa más maravillosa del mundo y me gustaría transmitirla a todo el mundo: el sentido de la vida es levantarse cada mañana pensando no en lo que quieres para tí mismo sino en lo que quieres dar a los demás, porque en esencia no somos lo que tenemos ni lo que hemos conseguido, sino que somos lo que damos. Sólo de esa manera se puede alcanzar la última y más alta de las metas a la que el hombre pueda aspirar: el amor.
Aunque no estéis de acuerdo conmigo, intentad ser honestos con vosotros mismos, pensad y reflexionad si vuestras vidas tienen un verdadero sentido sentido. Si lo tienen, pues magnífico, y sino pensad en lo que verdaderamente le daría sentido y hacedlo. Creo que sería una buena manera de empezar el nuevo año, con humildad, honestidad, compromiso, respeto, valentía y coraje.
Feliz año a todos y espero que el 2012 sea maravilloso en todos los aspectos.


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