Aunque haya nacido en un país católico nunca he sido practicante y sigo sin serlo. Nunca he celebrado por lo tanto la Navidad desde el punto de vista religioso, pero las veces que las circunstancias me lo han permitido he disfrutado mucho de este período del año, ya que para alguien como yo que siempre ha estado fuera de casa y ha viajado mucho por trabajo, estas fechas siempre han significado el poder ver a la familia y hablar y felicitar a gente con la cual no estás en contacto durante todo el año.
Ver que las personas hacen lo imposible por hacer felices a los demás, por ver a sus seres queridos, por llamar a sus amigos y por crear una atmósfera de amor y paz durante este período me hace reflexionar y llegar a la conclusión de cuanto somos esclavos de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra educación. En otras palabras, cuanto somos víctimas de nuestro entorno porque dependemos de él y no somos capaces de mirar dentro de nosotros para salir del laberinto en el que estamos metidos. Pero al mismo tiempo me hace ver cuanto amor hay dentro de la gente, dentro de esa misma gente que el resto del año vive detrás de sus barreras y que está deseando vivir sin ellas porque le impiden mostrar todo el amor que llevan dentro. Visto que en esta época la mayoría de vosotros tendréis vacaciones y tiempo para estar con vuestros seres queridos, tratad de buscar un hueco y pensar en lo maravilloso que sería poder vivir el resto del año con el espíritu navideño. No me refiero a comer todos los días del mismo modo ni de hacer tantos regalos materiales, sino en el sentido de tratar de vivir con la mentalidad de levantarse cada día queriendo crear una atmósfera de amor y paz a vuestro alrededor, tratando de poner a los demás en primer plano y a vosotros en segundo, tratando de ocupar nuestro tiempo más en ‘ser’: buenos maridos, padres, hijos, amigos, jefes, compañeros, y menos en ‘conseguir’: dinero, poder, notoriedad, influencia. Todo se resumiría vivir la vida pensando en tratar a los demás como nos gustaría ser tratados a nosotros, pero no sólo en Navidad, sino durante el mayor número de días que podamos durante nuestras vidas.
Espero y deseo que todos paséis una Feliz Navidad y ojalá encontréis algún huequecito para poder reflexionar sobre lo que realmente merece la pena en la vida durante estas Fiestas. Es el primer paso, el más difícil, pero el más importante para vivir una vida serena y satisfactoria.
Un enorme abrazo para todos y ¡Felices Fiestas!


Hi, I came across your site and wasn’t able to get an email address to contact you. Would you please consider adding a link to my website on your page. We are happy to offer you a 10% discount to our Online Store if you do so. Please email me back and I would be happy to give you our link.
Thanks!
Frank
Publicado por: Frank | 27 diciembre 2011 en 23:27