Es el sentimiento que tengo después de leer este artículo: esperanza. Simone Farina, jugador de fútbol de un pequeño club de la segunda división italiana ha rechazado dinero por amañar un partido y lo ha denunciado ante la fiscalía.
Pues realmente hemos llegado muy muy abajo, no sé si hemos tocado fondo, pero cerca seguro que estamos. El mundo normal en el cual vivimos es sin embargo el mundo de la corrupción, de la falta total de ética y moral y de principios y valores, donde vale todo con la excusa de lograr objetivos y de ganar dinero, y en el cual el ser humano ha dejado de serlo para convertirse en un autómata que piensa que es libre porque puede decir lo que quiera y que piensa que es rico y poderoso al tener dinero. A toda la gente que piensa así yo le preguntaría ¿de qué vale poder decir lo que se quiera si no se es capaz de tener pensamientos propios?, y ¿de qué sirve tener todo el dinero del mundo si uno no puede ser él mismo? ¿Cuál es el sentido de vivir una vida así?
Visto que el mundo normal en el que vivimos no se asemeja en nada a lo que yo entiendo por normalidad, pues le doy la enhorabuena a Simone Farina por su ejemplo, valentía y determinación por su comportamiento y por lo que su mensaje significa en la sociedad en la que vivimos.


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