Para quien no haya jugado nunca delante de miles de personas es difícil de entender determinadas cosas y ciertos comportamientos. Demasiada tensión acumulada y una enorme presión del entorno provocan que no siempre se pueda mantener la calma y haya veces que los nervios y los impulsos puedan con la cabeza. No es que haya que disculpar esos gestos y comportamientos, es más hay que castigarlos y sancionarlos, sobre todo si son reincidentes, pero sí creo que también vale la pena el dar otra oportunidad y ayudar a esa persona cuando está arrepentida y cuando pide públicamente disculpas. Si el arrepentimiento y las disculpas son honestas y vienen desde el corazón, son un gran acto de humildad y honran a esa persona.
No eximo al jugador individual de su error, pero para mí el gran culpable en todos los sentidos es o son las personas que permiten desde hace mucho tiempo comportamientos de este tipo en un club como el Real Madrid. La imagen dañada es la del club, pero los responsables son los que trazan las directrices y la filosofía a seguir. Y la filosofía de un club como el Real Madrid no puede ser el aquí vale todo con tal de ganar para que algunos se hagan la foto con la copa y se lleven su momento de gloria. No señores, los niños, los aficionados, los que sienten de verdad esos colores no se merecen éso. Ya va siendo hora después de muchos años en las tinieblas de volver a la esencia y a los valores del madridismo que no son otros que los que instauró Don Santiago Bernabéu: humildad, honestidad, respeto, esfuerzo, sacrificio...una actitud siempre y ante todo ejemplar dentro y fuera del campo que haga que los madridistas se sientan madridistas no por los títulos sino por lo que transmite el club.
Creo por tanto que es injusto señalar sólamente a uno o a varios jugadores por ciertos comportamientos, y sería el caso de que el madridismo señalase como responsable a quien lleva el timón del club y se preguntase seriamente hacia donde está yendo desde hace muchos años en el nombre de “ganar como sea”.
Es hora de que los madridistas se quiten el llamado “síndrome de estocolmo” que sufren los secuestrados a manos de sus secuestradores. Porque éso es lo que veo que les ha pasado. Han sido secuestrados por la idea de que para ganar, y más en concreto para ganarle al Barcelona hay que hacerlo con todas las artimañas posibles y a cualquier precio, y no sólo se lo han creído sino que respetan y veneran a los impulsores de esta filosofía.
Pues como puro y verdadero madridista que me considero quiero decirle al madridismo que si el club sigue en esa dirección hará siempre más el ridículo, su imagen será todavía más lamentable y el Barcelona aumentará siempre más su ventaja. Creo que es un gran error tratar de recuperar el prestigio sólo con títulos. Estos tienen que llegar como consecuencia de un modo de comportarse y de hacer las cosas, de una filosofía, es decir de unos valores con los que hay que comprometerse y convertirlos en la identidad y el orgullo de jugadores, aficionados y dirigentes. Esa es para mí la verdadera esencia del madridismo.


Valores que representan a un club en el que todo se sobredimensiona y que debería ser un perfecto espejo en el que reflejar a la sociedad una idea de cambio desde la justicia y el trabajo, la humildad y la solidaridad, el sacrificio y la tolerancia... todos los valores que deben espandirse con la educación del ser humano como tal, hombre lúdico también. Supongo que parte de ello es lo que te hace estar colgado de las montañas, sentir esa armonía, esa insignificancia, esa viveza, esa humanidad.
Saludos desde Puertatrás.
P.D: Ojalá leyera esto alguien del Madrid y ojalá el sentido común reinara como lo hace en las cumbres.
Publicado por: sraly | 21 enero 2012 en 09:05