No es un tema nuevo, aunque puede que ahora esté un poco más de actualidad por las memorias de Arantxa Sánchez Vicario, que los padres, sea para bien o para mal, sean las personas más influyentes en los inicios de las vidas de los deportistas de élite y en muchos casos incluso a lo largo de sus carreras. El deportista adolescente necesita modelos tangibles. Su autoestima depende de la estima de los padres, y cuando ese ideal se desmorona, el deportista se puede hacer mucho daño a sí mismo inconscientemente.
En este artículo se entrevista a Carles Folguera, director de la Masía, y se habla del libro "Educados para ganar" que ha escrito el periodista Sique Rodríguez, en el cual ha incluido varias entrevistas con padres de jugadores del F.C. Barcelona. De estas entrevistas se saca la conclusión de la importancia tan extraordinaria que tienen unos padres en el camino que un chaval recorre desde sus inicios hasta que llega a ser profesional y durante su posterior etapa como profesional.
Por experiencia propia, puedo decir que un chaval joven que empiece a ser famoso y a ganar dinero sólo puede sobrevivir en ese mundo poco real gracias a unos fuertes valores y a un gran equilibrio emocional, cosas que sólo se las han podido inculcar sus padres desde la infancia. Luego poco a poco empiezas a madurar y tú mismo desarrollas tu propia personalidad, tu manera de hacer y decir las cosas, en resumen eliges como utilizar las herramientas que te han dado tus padres con su educación. Se podría decir que te independizas y que das tu toque personal a la manera de comportarte. Pero son sólo matices y detalles, porque la base, esos valores y ese equilibrio que hace que no te derrumbes y que tengas una carrera sólida y duradera, éso te lo dan tus padres desde la infancia. Por éso se quiera o no se quiera, para lo bueno y para lo malo, los padres son fundamentales para que un niño llegue a los 16 años con los valores y educación adecuadas. A esa edad más o menos es cuando puede hoy en día un chaval empezar a ganar dinero y a ser famoso en el deporte, osea, a vivir una vida no convencional para su edad. Pero para que no termine siendo un juguete roto, alguien maltratado por la prensa y/o por la sociedad, es necesario primero esa base familiar y luego otro tipo de ayuda que provenga del exterior.
Una vez que los padres hayan educado a sus hijos desde el punto de vista de “seres humanos”, deberían de dar paso a gente preparada para formar y gestionar los asuntos de sus hijos como “deportistas de élite”. Son dos cosas distintas y que hay que diferenciar. Los padres no pueden hacer las dos cosas porque el compromiso emocional no les deja ver las cosas de un modo desapegado, necesario para el crecimiento de su hijo como deportista. El problema es que no abundan ese tipo de personas o empresas que hagan ese trabajo, y los padres, debido a un exceso de proteccionismo y al temor de que engañen a sus hijos toman las riendas de las vidas de sus hijos sin saber que ello provocará casi seguramente problemas futuros entre ellos. Pienso que hay en este tipo de relación un gran conflicto de intereses que a largo plazo es dañino y perjudicial en la mayor parte de los casos para la relación entre padres e hijos. Los padres deberían de ser padres y basta, limitarse a dar una educación con grandes valores a sus hijos y una vez hecho éso mantenerse alejados en todo lo referente a los temas profesionales. El mejor regalo que le pueden hacer unos padres a unos hijos que sean deportistas de élite es el de buscarles el mejor equipo posible (entrenador/abogado representante, etc.) en deportes individuales, y abogado/representante en el caso de deportes colectivos, y luego mantenerse al margen.
Pero éste tipo de equipo no abunda porque la cultura existente nos ha llevado a que haya mucha gente interesada y dispuesta a gestionar las vidas de los deportistas cuando ya son profesionales, conocidos y famosos, pero existen muchas menos personas dispuestas a invertir tiempo y dinero en formar a chavales para que lleguen a su etapa profesional lo mejor formados en todos los aspectos. El motivo de ello es que se ha perdido la cultura de valorar el recorrido, el proceso y la formación y se busca sólo el éxito y el dinero rápido, sin sufrimiento y consiguiéndolo como sea.
Desde mi punto de vista la solución a este problema de falta de formación del deportista en su edad temprana y a una intromisión excesiva de los padres en el ámbito deportivo es el mentoring deportivo: un proceso de aprendizaje donde el mentor dedica tiempo, esfuerzo y conocimientos para que el mentorizado disponga de nuevas perspectivas, enriquezca su forma de pensar y despliegue todo su potencial como persona y como profesional.
Pero para llevar a cabo ésto se necesita querer dar y tener ganas de formar y de ayudar de forma desinteresada. Es una inversión a largo plazo sin intención de retorno inmediato.
En España existe una empresa pionera en el campo del mentoring deportivo, llamada CLC, que después de haber desarrolado un programa de desarrollo de talento deportivo se ocupa de formar a jóvenes deportistas con una visión de 360°. Una idea innovadora, revolucionaria y necesaria para transformar el mundo del deporte actual, que desde mi punto de vista marcará un antes y un después no sólo en el deporte sino en la sociedad, ya que como dijo Nelson Mandela “ El deporte tiene el poder de cambiar el mundo, el poder de inspirar, el poder de cambiar a la gente de una forma que muy pocos pueden lograrlo”.


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