Aprovechando el buen tiempo que hay en los Alpes y el hecho de que mi amigo Jorge y yo tuviéramos dos días libres al mismo tiempo, he podido cumplir un viejo sueño que tenía, que era el de escalar la Aiguille de Bionnassay 4052m, la cima más oriental y aislada del macizo del Mont Blanc.
No es una cima que se escale con mucha frecuencia porque la aproximación al refugio Durier 3358m es bastante largo y complicado (unas 7 horas y 1900m de desnivel positivo), y la vía por la cresta sur es también larga y compleja y no siempre está en buenas condiciones.
Acabo de volver del que probablemente haya sido mi último Tour del Mont Blanc de este verano y del que al mismo tiempo ha sido seguramente el más emocionante de todos. El grupo estaba compuesto por cuatro mujeres inglesas, Ann, Lilian, Julia y Jubera, todas ellas implicadas de alguna manera en la lucha contra el cáncer de intestino y colaboradoras de la organización ‘beating bowel cancer’. Sin demasiado entrenamiento pero con una motivación y una determinación fuera de lo común, han realizado su sueño de hacer la mitad del Tour del Mont Blanc, incluyendo la etapa más larga y difícil del Tour en la cual emplearon 12 horas.
Acabo de volver de hacer el Tour del Mont Blanc con un grupo de 8 personas y aunque ha nevado, granizado y llovido casi todos los días, estoy feliz y muy contento porque ha sido una gran experiencia. Digo ésto porque estas personas eran japonesas y una vez más han demostrado que tienen una educación y un saber estar que por aquí en Europa no se lleva mucho.
Después de un mes de mayo absolutamente absurdo desde el
punto de vista meteorológico, durante el cual ha habido sólo tres días de buen
tiempo, junio ha comenzado con mucho calor y con una notable mejoría de los
glaciares. La semana pasada hice dos crestas clásicas para empezar a
aclimatarme: la cresta de Cosmisques y la travesía de l’Aiguilles Marbrees. Ha
sido como siempre una maravillosa sensación volver a ponerse los crampones y
sentir el ruido de la nieve bajo tus pies.
En efecto no se puede decir que haya comenzado a esquiar
a una edad temprana, visto que me he puesto los esquís este año por primera vez
en mi vida a los 37 años... pero el problema es que la segunda vez que me los
he puesto he bajado en fuera de pista con nieve fresca la Valleè Blanche. Un
poco loco si que estoy...
Ayer por la noche fui con mi mujer a ver la ceremonia
donde se entregaron los Piolets d’Or a la mejor escalada del año. Al final se
entregaron dos premios a dos cordadas con tipos de escaladas muy diferentes
Denis Urubko-Boris Dedeshko por la apertura de una nueva ruta en la cara SE del
Cho Oyu y Bruce Normand-Kyle Dempster-Jed Brown por la apertura de una ruta en
la cara N del Xuelian Oeste.
En días como el de hoy donde llueve, nieva y no se puede
ir a la montaña, alguno se preguntará, y ¿qué puedo hacer si estoy en Chamonix
pasando unos días? Pues por ejemplo puede ir en coche a Martigny (50 minutos),
una pequeña ciudad suiza y visitar la Fundación Pierre Gianadda.
Después de cinco días alejado de mis montañas tenía mono
y me ido a hacer una excursión a un sitio poco frecuentado y con una gran vista
a 360°. La excursión es fácil porque se desarrolla por el bosque y atravesando
algún tramo de las pistas de esquì de Les Houches y Bellevue para llegar
finalmente al Mont Lachat 2125m despuès de una hora y media y 1125m de
desnivel.
Debe ser que el invierno pasado nevó mucho y entonces la
nieve se lo está tomando con calma en el inicio de este invierno, pero el caso
es que aquí en Chamonix ¡llueve! Si, nieva en todas partes y aquí llueve. Al
otro lado del túnel del Mont Blanc, en Val Ferret, hay 2 metros de nieve,
mientras que en Chamonix ha nevado varias veces pero luego llega la lluvia y
desparece la nieve. Realmente es un poco frustrante ahora que quería empezar a
esquiar, pero hay que aceptarlo y tomárselo con filosofía. Mal que vaya tendré
que ir al otro lado del túnel más a menudo. Os tendré informados.
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